Durante mucho tiempo se ha pensado que los hobbies son un lujo, algo secundario o incluso una pérdida de tiempo. Sin embargo, desde una mirada integral del ser humano —emocional, relacional, física y espiritual—, los hobbies forman parte del cuidado personal y del equilibrio interior.
Tener espacios de disfrute y crecimiento personal no solo nos entretiene: nos ayuda a regular el estrés, bajar el cortisol, generar pequeños momentos de dopamina y salir de la rutina mental que muchas veces nos desgasta.
La Biblia nos presenta a la persona como un ser completo. No solo espiritual, sino también relacional, creativo, corporal e intelectual. Por eso, cuidar estas áreas no es superficial; es parte de una vida bien ordenada.
A continuación, cuatro áreas importantes a considerar al buscar hobbies saludables:
1. Área social
Fuimos creados para la relación. Compartir tiempo con otros nos recuerda que no caminamos solos.
Algunas ideas sencillas:
tomar un café con amigas
participar en una clase o grupo
caminar y conversar
formar parte de una comunidad
“Mejor son dos que uno.” (Eclesiastés 4:9)
2. Área intelectual y cultural
El crecimiento personal también pasa por aprender, ampliar la mirada y nutrir la mente.
Algunas ideas:
leer libros
visitar exposiciones
hacer turismo en tu propia ciudad
escuchar charlas o conferencias
“El corazón del entendido adquiere conocimiento.” (Proverbios 18:15)
3. Área creativa
La creatividad es una forma de expresión profunda. No necesita ser perfecta ni productiva.
Algunas ideas:
pintar o dibujar
escribir
tejer
fotografía
manualidades
“Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón.” (Colosenses 3:23)
4. Área física o deportiva
Cuidar el cuerpo es parte del cuidado integral de la persona.
Algunas ideas:
ejercicios en casa
vídeos guiados
gimnasio
deportes individuales o de equipo
“Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.” (1 Corintios 6:19)
Un mismo hobby puede cubrir varias áreas, y eso está bien. No se trata de hacerlo todo, sino de no descuidar aspectos importantes de la vida.
Paso a paso, una vida más plena se construye con pequeños hábitos que cuidan el interior y el exterior. Cuidarte también honra a Dios.