La Biblia, La Oración, Paso a paso, Pensamientos

Mis manos son sus manos

Hoy esta publicación está dedicada al amor.  Como compartí en la semana pasada en mi publicación, La balanza del amor, cuando nos encontramos de manera supernatural con Jesús, un tremendo cambio ocurre.  Él “llena nuestro jarro” al punto que empieza a derramar, no podemos contener todo el amor y empezamos a compartir con otros.

Miremos lo que nos dice la Biblia a respecto:

1 Juan 4

Dios es amor

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

Está muy claro que si conocemos a Dios, si seguimos a Cristo, acciones de amor seguirán.  Quisiera enfatizar que el amor que nos enseña la Biblia no es un sentimiento, sino una acción.  A veces viene acompañado de sentimientos, pero no siempre.  Esto quiere decir que aún que no “sintamos” debemos actuar en amor.  Puedes estar pensando que esto es imposible, pero con la ayuda del Espíritu Santo, podremos llevar a cabo los proyectos de amor que Dios ciertamente pondrá en nuestros caminos.    No hay mejor manera de estar conectada con Dios que cuándo servimos a nuestro semejante en su Nombre.

Hay una historia que me gusta mucho.  Es un caso verídico:  En el patio de una pintoresca y pequeña iglesia en un pueblo de Francia, había levantada una bella estatua de Jesús con sus manos extendidas. Pero un día, durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba cayó demasiado cerca de la estatua haciéndola añicos. Al final de aquella batalla, los ciudadanos del pueblo decidieron buscar todas las piezas de la estatua y reconstruirla. Pacientemente reunieron las piezas rotas y la armaron. Las marcas de la unión de las piezas en el cuerpo añadieron belleza, si bien encontraron un problema: No pudieron encontrar las manos de la estatua. “Un Cristo sin manos no es en ninguna manera un Cristo”, se lamentaba alguien. “Manos con marcas, si. Pero, ¿cómo puede haber una estatua del Señor sin manos? Necesitamos una estatua nueva.” Pero alguien tuvo otra idea que prevaleció. Colocaron una placa dorada en la base de la estatua, que decía, “No tengo otras manos que las tuyas.”

Somos sus manos.  Él nos utiliza para realizer su obra en el mundo. 

Vamos a los pasos prácticos.  Hablaré en orden prioritaria, cómo desarrollar una vida de servicio, de amor al prójimo, paso a paso.

Miremos estos versículos muy importante:

Mateo 22:37-39

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

38 Este es el primero y grande mandamiento.

39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Aquí encontraras resumida, la misión de tu vida:

  1. Amar a Dios en primer lugar
  2. A ti misma
  3. A tus semejantes

Pongamos un poco de praticidad a esta idea.  Hoy hablaré del amor más importante de tu vida.

  1. Amar a Dios en primer lugar:

¿Cómo puedo amar a Dios?  Es muy importante que, una vez empecemos nuestro camino con Jesús, podamos practicar el amor a Dios. 

Leer la Biblia a cada día, te hace conocer a Dios.  Tú quieres conocer más a quien amas.  La Biblia es un libro supernatural.  Mi marido siempre dice algo que lo explica perfectamente:  Mientras tu lees la Biblia, la Biblia te le a ti.  Los textos leídos traen a la luz nuevas realidades sobre quién es Dios.  Al conocerle, tu amor crecerá.  Esta relación de amor es la más importante de tu vida, pues las otras se beneficiarán de ella. ¿Te acuerdas del jarro lleno de amor que desborda?

La oración es la respuesta al tiempo de lectura de la Biblia, pues lo que aprendes y sientes, lo respondes a Dios.  La oración puede ser dividida en muchas partes.  Todas no son esenciales a la vez, pero todas son importantes eventualmente.  Así que cada una de ellas debe de hacer parte de tu vida, como prueba de tu amor.  Utilizaré ejemplos de algunos Salmos del Rey David.

1.Alabanza:  al conocerle a Dios en la Biblia, al Creador, al Salvador, al Proveedor, al dueño de todas las cosas – no podrás dejar de decirle de tu admiración, de decirle palabras de reconocimiento por su grande amor y por quién es.  Esto es alabanza.  Lo pongo en primer lugar porque creo que a Dios le agrada un corazón que Le alaba, y al reconocer sus méritos, tu fe crecerá.  El Dios Eterno y Creador de todo ciertamente podrá solucionar tu problema personal.

Salmo 145: 1 Te exaltaré, mi Dios y Rey,
    y alabaré tu nombre por siempre y para siempre.
Te alabaré todos los días;
    sí, te alabaré por siempre.
¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza!
    Nadie puede medir su grandeza

2.Confesión:  en estos momentos examinas tu corazón.  Es importante tener un corazón limpio de pecado al entrar en la presencia del Señor.  Una vez entregas tu vida al Señor recibes el perdón por TODOS tus pecados. Pero tendrás momentos de pecado en tu vida, en estos confesarás para mantener una relación transparente de amor con el Padre. Puedes pedirle a Dios que te muestre si hay algo que debes confesar.  Muchos prefieren incluso empezar por esta parte para asegurarse que todo lo demás llega a Dios.  En mi experiencia propia, la alabanza me hace darme cuenta de cosas en mi vida que no condicen con el carácter de Dios. Eso me lleva a confesar. 

Salmo 139:23-24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino.

3.Gratitud: es importante tener un corazón agradecido.  Debes reconocer las bendiciones que tienes en tu vida.  Todo lo que eres y lo que tienes viene del Señor.  Aún en momentos difíciles de la vida, encontramos motivos para agradecer.  Hagamos de esto una práctica.

Salmo 138  Te daré gracias, Señor, de todo corazón;
te cantaré himnos delante de los dioses.
Me arrodillaré en dirección a tu santo templo
para darte gracias por tu amor y tu verdad,
pues has puesto tu nombre y tu palabra
por encima de todas las cosas.
Cuando te llamé, me respondiste,
y aumentaste mis fuerzas.

4.Petición: estos son momentos en que con palabras o sin ellas, te rindes delante del Señor pidiendo una respuesta.  Una vez haya pasado un tiempo de alabanza, confesión y agradecimiento, tendrás una vision de quien es el que está escuchando tu petición.  Tu fe se edificará.  Habla con tus propias palabras, y trata de explicarlo.  Pero no te preocupes excesivamente, pues Su conocimiento va más allá de lo que decimos y sabe leer incluso los rincones escondidos de nuestro corazón.  Total transparencia es importante cuanto estamos delante de Dios.

Salmo 85: 1Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
2protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

5.Intercesión: en este momento quitas el enfoque de ti, y pasas a hablar de otros en necesidad.  Esta es la mayor prueba de amor que puedes tener por alguien:  mencionar sus necesidades delante de Dios. Por allí empieza tu servicio de amor. El Señor podrá contestar la oración a través de otras personas o quizás quiera elegirte a ti para ser Sus Manos.

Salmo 142. 1Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame.
2No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

Esta relación de escuchar y hablar con Dios es clave para todas las areas de tu vida, en especial en las areas de servicio al próximo.  Estando en Su presencia, de manera supernatural a través de Su Espíritu Santo, ganas la perspectiva para el propósito de tu vida. 

En la semana que viene continuaré hablando sobre las maneras practicas de demostrar amor, en orden prioritaria, de acuerdo con lo que nos enseña la Biblia.

Pasos para esta semana:

  1. Trata de pasar unos momentos con Dios. Si no sigues todavía a Cristo, te recomiendo ver este enlace: ENCONTRANDO A DIOS . Es importante entender lo que nos dice la Biblia, pero hace falta un paso de fe. Con el tiempo este paso va a ser confirmado por lo que lees en la Biblia.
  2. Para empezar a leer la Biblia, yo recomiendo el libro del Evangelio de Juan, pues es un libro que explica el amor de Dios, narrando la vida de Jesus. Si tienes una Biblia busca el cuarto libro del Nuevo Testamento. Puedes también leerlo en este enlace: Evangelio de Juan
  3. Aparta unos momentos esta semana para estar a solas con Dios para orar. Usa la guía que he presentado pero no te preocupes de acordarte de los detalles. Imagina que estás tomando un café con tu mejor amigo de infancia, que te conoce y te quiere mucho. Dile lo que tienes en el corazón.

La Biblia dice, “los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmo 51:17

Paso a paso,

Mara

3 comentarios en “Mis manos son sus manos”

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